Yagé, cordón umbilical

Plantita de yagé creciendo en el restaurante de arepas al horno

Creo que la humanidad desde siempre ha sentido un profundo desconocimiento de cómo llegó a este mundo, del sentido del presente, de la capacidad que tenemos para enfrentar las pérdidas, del misterio de la vida… y eso nos ha llevado en muchas direcciones y corrientes: religiones, filosofías, ciencias, estilos de vida, creencias, ritos, etc. Y entre tantas cosas que hay, existe lo que utilizan desde tiempos inmemoriales los indígenas Amazónicos, una planta sagrada y de poder, conocida -entre muchos otros nombres- como yagé (Banisteriopsis capii).

A través del uso chamánico (no lúdico) de esta planta, las personas pueden conectar con su propia naturaleza y trabajar desde allí para sanarse. Por eso los taitas se refieren al mismo como “remedio”. El brevaje es preparado ritualmente, y aunque hay mucha gente allí afuera que se dice “taita”, no todo el mundo sabe administrar realmente el remedio ni guiar con luz a los corazones que quieren sanarse. Así que ojo al piojo! Independiente de cómo actúa a nivel neuronal esta menjurje mágica, es importante reconocer su valor cultural y etnobotánico.

Es increíble pensar que la combinación de un bejuco con un par de plantas más en la inmensidad biológica del Amazonas pueda tener un efecto tan profundo y contundente. Cómo lo descubrieron los indígenas hace cienes de años es algo que me vuela la cabeza y me hace pensar en contactos con seres de otro(s) mundo(s)… pero bueno, el misterio permanece y no hace falta descubrirlo; mas sí valorar y aprender de lo que el remedio puede mostrar a cada persona.

Bejuco que va del suelo a cielo... (Fuente: Taringa.net)
Bejuco que va del suelo a cielo… (Fuente: Taringa.net)

Cantaba el taita durante la ceremonia una hermosa letra de regocijo y unión, algo así como “yagecito cordón umbilical, de la tierra con el corazón del cielo”. Un vehículo sagrado para converger con nuestra esencia y la de la naturaleza; para reconectar con lo misterioso que hay dentro del corazón de las personas.

Independientemente de las pintas, o visiones, que para muchos resultará fácil de juzgar como algo muy superficial e incluso un comportamiento condenable moralmente, la toma de remedio es una forma de reafirmarnos y buscar paz, sanación y sentido… en un mundo muchas veces carente de este. En tiempos en que la humanidad se ha convertido en el enemigo por excelencia de la naturaleza, depredando sin saciarse de sus riquezas y tesoros, conviene mirarnos hacia dentro y reconocernos como parte de ella. Es aprender a usar el verbo para orar, agradecer y vibrar con el todo… en armonía.

Hacer parte de un todo... aceptando, agradeciendo y confiando
Hacer parte de un todo… aceptando, agradeciendo y confiando (Fuente: Taringa.net)

Así que sólamente la suerte de haber estado en el suelo y clima de donde esta planta es originaria, y brillado desde muy adentro para conectar con el corazón del cielo – gracias al acompañamiento de gente dedicada y seria en las artes chamánicas de las llanuras amazónicas – no deja de ser para mí, más que otra experiencia, una bendición.

También me llamó mucho la atención el consejo que daba el taita, de dejar esa música nostálgica que no responde ni ayuda en nada, y más bien usar la música para traer energía positiva, agradecer y llenar el mundo de cosas buenas. Acá se me juntan varios temas, como pensar en músicas de alabanza de lo que -para mí- son más bien religiones trasnochadas; pero no dejan de tener sentido sus palabras. Como amante de la vibración y la música, me hizo pensar mucho, y mientras pienso en eso, me voy silbando una rolita para acompañar.

 

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4 thoughts on “Yagé, cordón umbilical

  1. Exacto, por que uno no cae de la bici, … , sera que por practica no mas, o bien podria ser por que ya caimos suficientes veces… 😉

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