El arduo trabajo de la conservación y la acción

Travesía hacia el campamento base sobre el Río Piedras (4 horitas para relajar y observar aves y bosques)
Travesía hacia el campamento base sobre el Río Piedras (4 horitas para relajar y observar aves y bosques)

Por mucho tiempo me he visto entre dos aguas, las de la conservación pura de la naturaleza y las del ecologismo que incorpora la influencia e interacción de los humanos con nuestro entorno. En una se llega a niveles de “purismo” a veces insostenibles, frente a un mundo altamente poblado y con pocas posibilidades económicas; y en la otra se pasa luchando contra la “satanización” de las comunidades locales que – a falta de herramientas para potenciarlas – acaban pisoteando sus derechos y contra un modelo de “desarrollo” las más de las veces abstracto y excluyente.

Gigantes dentro de la concesión, donde a pocos metros circulan jaguares y dantas
Gigantes dentro de la concesión, donde a pocos metros circulan jaguares y dantas

Y así, mientras trabajaba con varios tipos de organizaciones en diferentes niveles fue que conocí a los chicos de ARBio, que desde hace unos años han establecido su base en Tambopata, en la amazonía peruana. No en vano fueron siempre uno de los socios más animosos y con ideas nuevas que conocí en la red que trabajaba en restauración de ecosistemas; sino que también se mueven en muchos ámbitos: desde la agroecología, la conservación y el análisis de ciclo de vida que pueda fomentar relaciones comerciales más sostenibles y justas. Desde que salí de Costa Rica, no sabía muy bien cómo, sabía que iba a dar una pasada por allí.. y enhorabuena!

ARBio cuenta con una concesión de casi 1000 hectáreas a uno de los márgenes del Río Piedras, a unas ocho horas río abajo de comunidades todavía no contactadas por la cultura “occidental”; lo cual en estos parajes es apenas una ínfima fracción de selva, mas el trabajo y empeño que le ponen a su trabajo no es nada despreciable. Con un equipo humano limitado, tienen también conexiones con grupos en Europa; así como una creciente trayectoria de investigación-acción en la región de Madre de Dios que no deja de ser impresionante.

 

En el bosque, pequeñas interacciones parasíticas permiten el flujo continuo de la vida
En el bosque, pequeñas interacciones parasíticas permiten el flujo continuo de la vida

Días sin horarios, jornadas apasionadas que van desde deshierbar a mano un par de hectáreas de un experimento en forestería análoga y pruebas con biofertilizantes y biochar; hasta conducir un bote por horas para llegar al campamento base en medio del pleno bosque; labores de vigilancia; informes, búsqueda de fondos, pagar el agua y la luz, relaciones sociales, alianzas institucionales… Todo mezclado en cada aspecto de la vida, entre almuerzos y reuniones o ideas que surgen a la luz de algún documental sobre la verdad oculta de la influencia de la producción de carne sobre el cambio climático. Muchas cosas pasando, muchas ideas, mucha energía y faltan tantas manos.

 

 

Y así, la madera preciosa sale hasta cortada y en vía a Estados Unidos o Europa
Y así, la madera preciosa sale hasta cortada y en vía a Estados Unidos o Europa

En la región de Madre de Dios, y directamente relacionado a la construcción de la carretera interoceánica -que une las costas pacífica y atlántica entre Perú y Brasil-, la presión sobre los bosques amazónicos se hace sentir no sólo en la directa deforestación para dar paso a ganado o monocultivos, sino también en la creciente actividad minera de pequeña y mediana escala. La contaminación de los ríos es rampante, y la ruta de la sobreexplotación de especies amazónicas para madera o frutos (ej. nuez brasileña) ameritan medidas que puedan de alguna manera mitigar este “caballo desbocado” que presupone el mentado desarrollo de los pueblos. Ni hablar de que aún Perú mantiene una prohibición sobre los organismos genéticamente modificados (que se rumora el nuevo gobierno quiere vetar), lo cual ya estaría significando la expansión de la soya por estos parajes.

 

En la selva fui a encontrar un amigo, Michel
En la selva fui a encontrar un amigo, Michel

Michel y su equipo me mostraron un ejemplo de tezón y esperanza, en un entorno no siempre favorable donde quieren demostrar con el ejemplo alternativas productivas y de conservación que puedan enganchar a usuarios de estas tierras poco fértiles mas riquísimas en biodiversidad y evitar su rápida destrucción. ¡Una labor titánica! Falta mucho por hacer allí, y muchas manos más para sumarse a esta labor y apoyar el trabajo de organizaciones que trabajan con pocos recursos mas infinitas ganas. Una de ellas es la adopción de hectáreas de la concesión, que permiten financiar los costos de patrullaje; así como la manutención de una finca demostrativa y diversificada que aún esta por dar frutos (la última inundación -así es la vida en los trópicos- causó estragos y hubo que comenzar de cero).

 

El tiempo, que no espera a nadie, me indicó luego de un par de semanas el rumbo hacia Lima, mas marcó sin duda una linda experiencia de esperanza por el trabajo de valientes y animados profesionales, que aman el bosque tropical y procuran un mundo mejor en medio del pulmón del planeta. Un paraíso que merece un espacio para existir en silencio y en su propia armonía, como aún lo saben vivir muchos grupos humanos que han decidido permanecer no contactados en las profundidades de la selva.

 

Chakramama, finca experiemental en fase de crecimiento
Chakramama, finca experiemental en fase de crecimiento

 

 


Sitio Guayi: semilla de esperanza

Agricultura do toca, bancal con berengenas, tomates, lechugas
Agricultura do toca: bancal con berengenas, tomates, lechugas, etc

Esta historia comienza en un sitio -que en portugués se refiere a una finca pequeña- llamado Guayi, que significa buena semilla en guaraní. Y como llegué aquí después de varias semanas de intencionar llegar, para conocer y convivir con una pareja muy especial, pues para mí también fueron semillas de esperanza.

Ana y André son una pareja de cicloviajeros (que acuñaron también el término y el blog Pedarilhos, de andar a pedal pero ser andariegos –andarilhos-) que recorrió Suramérica por dos años y cachito. Un dia pararon para volver al sitio a sembrar unos árboles, y acá siguen! Regresaron a Tangará, un pueblito entre las sierras catarinenses rodeado todavía de bosques de araucarias nativas, bordeado por el Río do Peixe. Luego de su épico rodar siguen armando su proyecto: un lugar dónde vivir con la posibilidad de producir sus propios alimentos sin agrotóxicos, maximizando energías y materiales para construir su espacio.

Revisando la alineación de la pared del baño, que por usar ladrillos de demolición pueden quedar disparejos... pero lo perfecto es enemigo de lo bueno, dicen por ahí
Revisando la alineación de la pared del baño, que por usar ladrillos de demolición y botellas de vidrio pueden quedar disparejos… pero lo perfecto es enemigo de lo bueno, dicen por ahí.
Tostando piñones con las garimpas de la araucaria. Foto: Ana Vivian
Tostando piñones con las grimpas de la araucaria. Foto: Ana Vivian

El sitio, que para los estándares brasileños es más bien pequeño, para los míos es bien grande: 14 hectáreas que resguardan un área de reserva de bosque (donde no se pueden cortar árboles, pero se pueden asar piñones de araucaria con las grimpas de las ramas secas, por ejemplo); y donde se dejan ver cultivos por aquí y por allí. Hay de todo: yuca, frijol, maíz, maní, chayote, ayotes y zapallos de varias formas y colores se entremezclan con trechos de bosque y lagunas; y los arbolitos de pecanas, aguacates, mandarinas, mate, limoneros, pitanga y varios otros frutales. Además, continúan plantando araucarias, reconfigurando un paisaje que visto desde el cielo debe parecer una pequeña isla dentro de la pujante maquinaria del agronegocio (con soja y maíz transgénicos por cualquier lado que se mire… me parece que de aquí hasta llegar a Bolivia).

Compartiendo mis primeras tapiocas hechas de goma de mandioca hecha allí mismo
Tapiocas de goma de mandioca hecha allí mismo

Desde mañanita me levanto a mis rutinas meditativas, y todos (ellos y los voluntarios que estuviésemos) con renovada energía comemos casi todo hecho con productos del sitio. Luego nos disponemos a las diferentes tareas: ya sea en el campo o la construcción. Así se pasan los días en hacer huecos para nuevos bancales enterrados, lijar y pintar paredes, recoger pasto para el compost hasta procurar aserrín para el baño seco. La casa combina técnicas de construcción en barro así como el reaprovechamiento de los materiales de la casa demolida de la abuela de Ana. Acá, un breve recorrido por allí.

Día de agrofitness: continuar la construcción de un canteiro de unos 20 metros
Día de agrofitness: continuar la construcción de un canteiro de unos 20 metros

El recetario que manejan aquí de comida vegana daría para un libro… es simplemente increíble y tendría que tener una cámara grabándolos todo el día, porque en estas dos semanas sólo toqué ollas y platos para lavarlos. Como buen flexitariano no me hizo falta carne; y más bien pude apreciar y aprender nuevos toques culinarios y ampliar el espectro de mis papilas gustativas.

Entre tanto producto casero y rico (hasta la goma de mandioca para la tapioca hicimos: cosechar la yuca, rayarla, remojarla, separar el almidón, sacar la goma, secar la harina!) se pone uno a pensar en la posibilidad de vivir así. En que más neo-rurales puedan repoblar el campo, viviendo de la tierra dignamente y alimentando bien el cuerpo y el alma.  Este par de aventureros que quieren vivir en y de la tierra -aunque eligieron profesiones distintas y distantes a este quehacer- son vivo ejemplo de que se puede aprender y hacer bien. Ciertamente parece un sueño, y precisa de importantes apoyos, pero no es imposible. Así que la esperanza no engorda, pero mantiene (por suerte).

Momento de la verdad que sólo brinda una balanza
Momento de la verdad que sólo brinda una balanza

De su experiencia de cicloviajeros -se toman muy en serio el tema de equipamiento y viajar livianos-, y entre cafecito y matecito, me fue cayendo el cinco que era hora de desapegarme de algunas cosas, y aprovechar su tienda virtual. Y es que uno lleva la carga que puede y quiere cargar, pero hay que saber elegir analizándolo desde el punto de vista energético también. Ya hice suficientes montañas cargando unos 40 Kgs de equipaje… y falta rodar la Patagonia, donde cada kilo de más es es más energía para empujarlo.

Con paciencia y un taladro con una broca pequeña, y un cordón corriente, se puede hacer esta modificación... me pregunto si se pierde la garantía? :p
Sólo se necesita taladro y broca pequeña, y un cordón corriente.

Lo más risible fue mi colchón de yoga (que servía para proteger el colchón inflable) que jamás imaginé pesara casi 2 kilos!!! No compensa los 300g que pesa el aislante que ahora llevo en su lugar. Algunas prendas quedaron para futuros voluntarios, y mi sillín Brooks pasó por un “enchulamiento” a ser un B-17-imperial-home-made. Este arreglo le cae de diez, pues ya me estaba preocupando que se estaba empezando a abrir un poco a los lados.

En resumen: las últimas semanas fueron una grata experiencia de montañas y bosques; días calmos de trabajar en equipo; noches de reflexión bajo cielos estrellados y otra luna más que cobijó mis sueños en la hamaca; de silencios y comidas plenas; de avanzar en un par de trabajos de traducción y los últimos días refugiándome del frío y la lluvia pensando en la esperanza.

 

PD. Ya que viene al caso, dejo una canción de una hermosa voz cubana, para lxs curiosxs… pinchar aquí.


Caju, fruto exotiquísimo

Nunca les pasó que una fruta les supo mejor en un lugar que en otro? Recuerdo cuando comí mango en Indonesia, que por alguna razón me supo como el mejor mango de mi vida. Bueno, me pasa igual con el marañón, que hasta ahora no me había llegado a impresionar de tal manera. Hay cosas con los sabores, pero eso ya seguro es tema de bioquímica de las papilas gustativas, que hacen un no sé qué indescriptible…

Pasando por el estado de Maranhão quise escribir sobre el caju, Anacardium occidentale, que en Costa Rica llamamos marañón -o semillas de marañón si se refiere a la castaña o nuez, quizás porque de esta región viene el nombre que le damos (??), y porque es originario de esta parte del subcontiennte. De acá le dio la vuelta al mundo, y los portugueses se lo llevaron a otras partes, siendo la India uno de los mayores productores del mundo en el siglo XIX. Incluso, en Norteamérica se empezó a importar desde Asia dada su posible utilidad en la inútil industria bélica (lo que espero no se haya concretado). De ahí que muchas personas las conozcan como nueces de la India.

Sólo esperar un poco para cosechar esas bellezas!
Sólo esperar un poco para cosechar esas bellezas!

En el mundo de las plantas, la taxonomía no deja de fascinarme y cuando se trata de frutos la fascinación se vuelve en sorpresa cuando estos son comestibles! Sin embargo, lo interesante es que la parte carnosa del caju, la que se convierte en pulpa para jugos o helados, es un pseudo-fruto; y donde se encuentra la nuez es el fruto verdadero.

 

Mientras unos frutos se van llenando, las flores siguen su proceso
Mientras unos frutos se van llenando, las flores siguen su proceso

Similar situación poseen la manzana y la pera, en que el fruto verdadero se encuentra luego de lo que en general estamos acostumbrados a comer. También la piña, sólo que allí es una multiplicidad de pseudofrutos, pero bueno… fascinante al fin! Pero volviendo al caju, tuve la suerte de recorrer esta zona en época de floración-madurez de frutos, lo cual es una fiesta en el aire! El aroma a caju por doquier, y siempre la posibilidad de comerse alguno a la orilla del camino.

Sólo de un árbol se pueden recolectar kilos de frutos para secar semillas, pero no salen tantos kilos, quźas una proporción de 5:1
Sólo de un árbol se pueden recolectar kilos de frutos para secar semillas, pero no salen tantos kilos, quźas una proporción de 5:1

En Paraíso do Cajú, donde me alojé, aprendí que cada árbol tiene sus particularidades y que algunos tienen (pseudo)frutos más sabrosos y jugosos que otros… incluso, algunos árboles se pueden reconocer como parientes basados en la coloración y forma de los frutos. Del fruto verdadero, que contiene la nuez, se extrae la castaña, deliciosa semilla comestible rica en vitaminas importantes, y fuente de proteínas, grasas y carbohidratos naturales que la hacen ideal para un ciclista de largas distancias. Sólo el precio no siempre ayuda, pero en esta región y en esta época es inevitable no llevarse un kilo cada de vez que se pueda.

Los usos de esta planta han sido desde confitería hasta medicinales, e incluso la cajuína, jugo filtrado y clarificado, ofrecen propiedades importantes y es símbolo tradicional de los estados de Piauí y Ceará. Pero mi producto favorito fue la pasta de caju -como si fuera una mantequilla- que conocí en Pium (cerca de Natal)… esto con miel se convirtió en mi desayuno predilecto por algunas semanas!

El cajueiro más grande del mundo, en Rio Grande do Norte
El cajueiro más grande del mundo, en Rio Grande do Norte

La forma de crecer de sus ramas también hacen honor al enmarañamiento, y un árbol sin podar puede producir ramas y raíces secundarias que abarcan -un sólo árbol- hasta los 10000 metros cuadrados. Sin duda, un árbol fascinante en todo sentido!

 

 

 

 


Guerreros por los mangles

Iglesia a la que un rayo partió en dos
Iglesia a la que un rayo partió en dos

En Alcántara, antigua ciudad importante para las clases políticas dominantes antes de que Sao Luis se convirtiera en la capital del estado de Maranhao, hay actualmente un problema con el uso y abuso del río Pepital.

No sólo se ha sobreexplotado el recurso hídrico, sino que también se han utilizado prácticas agrícolas que degradan el suelo y la cuenca en general. Si le sumamos una base militar que están queriendo construir desde hace décadas para lanzar proyectiles/misiles y cualquier otro objeto desconocido (aprovechando que los vientos y la posición geográfica facilitan estas actividades a menores costos), con la consiguiente relocalización de comunidades enteras y cambio de medios de vida de las comunidades de pescadores a agricultores… pues se está ante un reto complejo y que valientemente algunos han asumido.

Dando la vuelta con Claudio Farías
Dando la vuelta con Claudio Farías

En el Sitio Escola Praia do Barco, Marilda y Claudio están involucrados en una articulación de esfuerzos para restaurar la cuenta del río Pepital; los mangles a lo largo de la costa, la cultura local y reinvindicar prácticas más amigables para relacionarse con el entorno. Una restauración total! Es un trabajo que hacen con amor, con arte y con muchas ganas; sin grandes apoyos institucionales y con el compromiso de la comunidad. Claudio se dedica a la fotografía, y le ha valido un importante registro de los mangles, los diferentes tipos de aves y cangrejos y bichos que allí habitan; así como la interacción diaria de la gente con este importantísimo ecosistema.

Allí me fui a enterar de que Brasil tiene la franja continua de mangle más grande del mundo, y de que por lo general – lamentablemente – son vistos como lugares malolientes y sucios, como si fueran basureros naturales. Más triste que eso: sucede en todos los países que tienen la suerte de tener mangles.

Atardecer en Alcántara
Atardecer en Alcántara

Allí conocí la Ilha do Livramento, donde uno de los primeros quilombos (sitios donde se fueron a vivir los negros libres) fueron establecidos y un lugar tan antiquísimo, que hasta huellas de dinosaurios fosilizados se encuentran en algunos lugares. Gracias a Punky, conocí a dona Mocinha, una señora que lleva allí viviendo desconectada de casi todo por muchos años. Ella quiere que la isla se conserve y se restaure, pero necesita mucha ayuda para buscar actividades sustentables que les den la posibilidad de seguir creciendo. Una labor de años, aprecio y reflexión. Estando con ella, solo ahí e intentando de bater papo en mi enmarañado portunhol, y comiendo marañones, sentí un gran paz. Al regresar, se acabó la gasolina y tuvimos que remar, unos cuantos metros de mar al atardecer. Un regalo para las retinas!

Sólo un par de noches no alcanzan para conocer todos los detalles, los paisajes, la gente y la vida de Alcantara, pero bastaron para ver guarás, encontrar sus plumas y rastros, saber que se puede sacar un tinte y fibras de los mangles que les pueden brindar opciones económicas económicas a las personas locales que viven del turismo (usando la marca Mundo Mangue); y para saber que tomar el catamarán de vuelta a Sao Luis en esta época del año (en que el viento es fuerte pa´ caramba!!) es una aventura…

… regresando a Sao Luis ese día me acordé mucho de esa canción de la infancia que mi mamá nos cantaba en la orilla del mar: “La mar estaba serena, serena estaba la mar…” (y luego ir de vocal en vocal). Me valieron para llegar a puerto en ese mar tan cerca de Africa.

 

Aquí las fotos de este periplo.

 


Açaí: vicio de palmeras

No estoy al tanto de la diversidad de palmeras que puede tener Brasil, pero sin duda hay muchas! En la mayoría de los casos un sólo tipo de palmera es aprovechada para todo: comida, fibra, techo, madera, dulces, aceite… Increíble de pensar en el perfeccionamiento de los paisajes y cómo la gente se va ajustando a ellos. Aunque haya muchos otros materiales que poco a poco van sustituyendo los tradicionales (por precio, presión sobre los recursos, imposición, etc), es notable cómo algunas cosas están muy instaladas.

Y el açaí es una de esas cosas. Originaria de las partes bajas de la amazonía, y también conocida como juçara, esta palmera da unos frutitos muy chiquitos, que cuando están maduros se ponen de color violáceo muy fuerte. De la pulpa, que es verdaderamente muy poco con respecto al tamaño del fruto -es más semilla que nada!- se confecciona una especie de jugo que varía en espesura de acuerdo a quien lo haga. El resultado es una fiesta a los sentidos; alguien me dijo que no sabía de alguien que comiera açaí que no se pusiera contento después de comer.

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Y es que se puede comer de desayuno con frutas, de almuerzo con farinha o de cenar con pescado o camarón seco. Se endulza con azúcar o miel, y frío es simplemente divino. La cantidad de proteina que contiene supera el 8%, y es altísimo en fibra. Por eso, cada vez que yo veo un rótulo en la calle que dice “Temos açaí”, para mí se traduce en “Pare sí o si”.

Hay que comer ahora que hay!


Zuansinca.. de la per-tenencia a la tierra, la trascendencia de evolucionar y el vitalismo cósmico…

Hermosos paisajes santanderianos
Hermosos paisajes santanderianos

Llegué a Las Palmas del Socorro, después de salir de Puente Nacional a la tarde de ese día. El contacto me lo había pasado Lida en La Calera, y William estaba al tanto. Lo malo era que la conexión por celular no era muy buena, pero igual no hay más camino que avanzar. Así que cuando llegué al cruce antes, me comí un helado y esperé a que me entrara la llegada. Nada le impide a uno adornar la espera con elegancia, después de andar columpiando las lomas.

Llegado a donde William, ya al oscurecer, me contó un poco de su proyecto de finca. En realidad, un predio familiar que habían trabajado con agricultura orgánica, y que el principal producto era café orgánico y certificado para la exportación. El mismo lo comercializaban a través de un cooperativa, y bueno… el resto es historia (y no una mala historia!). Pero para William, el proyecto puede dar mucho más. Dos días puede parecer muy poco tiempo, pero bien aprovechados se puede puede conocer bien a otra persona y conectar en aspectos de autonomía y empoderamiento desde la perspectiva de la producción de alimentos, la espiritualidad y el respeto a la naturaleza.

Hablamos de la pertenencia a la tierra, más allá de la tenencia de la tierra; y del vitalismo cósmico como ética ambiental. De pronto para mí todas estas personas y puntos de vista, me hacen sentir que no estoy solo y que compartimos un llamado de atención ante la vida como se la pinta a uno “el sistema”: un camino en una sola dirección; y de pronto un suspiro de esperanza me embarga… de que las cosas puede hacerse no en una sino muchas formas en este mundo y este presente que nos toca vivir.

Chuponeando cafe organico (certificado RFA)

En el campo, me tocó trabajar con él en el café, haciendo unas podas selectivas de rebrotes en una de las parcelas y abonarla con lombricompost. Un día bonito rodeado de aves, monte y el frescor de los cafetales. Me hizo recordar a los que habían en mi infancia allá en Heredia; que hoy día en su mayoría son urbanizaciones con una sola entrada que van drenando las fuentes de agua y aglomerando y encerrando a las personas en sus ghettos burgueses. Al día siguiente nos propusimos una tarea para aprovechar tanta hojarasca y rama que había por allí: construir un bancal elevado. William no conocía la técnica, y yo nunca había armado uno. Así que ambos ganamos.

Proceso de construccion del bancal: entre mas elevado, mas tiempo dura
Proceso de construccion del bancal: entre mas elevado, mas tiempo dura

A grosso modo, la ciencia de este tipo de bancales es la liberación lenta de nutrientes (que se van desprendiendo de la descomposición de la materia orgánica) y el mantenimiento de la humedad al interior del bancal. Depende de la altura del mismo, este puede tardar años antes de que haya que hacer enmiendas o agregarle nuevas capas. En esencia, el también llamado hugelkultur (mas aqui), es una manera inteligente de utilizar los escombros de campo que de otra manera terminan desperdiciados en las orillas; así como de hacer mucho agro-fitness. Ojalá que William haya podido agregarle la última capa seca, y un día me cuente si la ha funcionado para su proyecto. 🙂

 


De lombrices caseras y las despedidas

Luego de haber pasado tres agradables semanas en total en el penthouse de mis peces en Cali -incluyendo una donde mis cosas ocuparon un cuarto mientras me fui al Putumayo- y luego de tanto hablar de agroecología, permacultura y manejo de residuos… pues lo más lógico era activar un pequeño proyecto casero de reducción de la cantidad de basura que sacaban Nestor y Steph de su casa. Sobre todo porque cuando se tiene un bebé siempre se generan más desechos orgánicos, por lo que siempre se hacen jugos, y se cocinan vegetales frescos.

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Así fue como nos dimos a la tarea de pensar en un diseño que fuera limpio y bien cerrado para que pudiera ir degradando sus desechos de cocina, mientras producen abonito y se van preparando para la siguiente etapa de tener un huerto de terraza. Con Néstor habíamos visto un modelo de tarros de pintura usados, que resultaban gratis, pero también poco más difíciles de manejar y un poco menos cómodos para las lombrices de desplazarse (mi teoría no científicamente comprobada es que ellas se desplazan mejor cuando los restos se esparcen en una capa más fina de materia orgánica; por lo que un diseño más bien horizantal es más efectivo). Visitamos a otra persona, vimos unas cuántas opciones de materiales en línea, y nos dimos a la tarea de buscarlas.

La aventura de encontrar las cosas incluyó una caótica mañana de sábado (trasnochado), con empanadas, refajo, mango viche, jugos de mandarina… y una perdida de llaves que no hizo más rápido el escape del hervidero de gente que se pone en el centro de la ciudad… Pero se logró, y aunque apenas quedó instalado para reproducir lombrices y multiplicar antes de aguantar cargas grandes de desechos reducidos o licuados, logramos cumplir con la misión y “los peces” quedaron felices y contentos.

Esto fue al último día… o más bien, me quedé un día más para poder concluir el proyecto. Y nada, tocó irse y seguir camino. La verdad que fue como irse de casa/hogar, y no paro de agradecer el encuentro y la convivencia con esta linda pareja, que me acogieron como a un viejo amigo. Y en un extraño y simpático gesto de cariño, a las habitantes de las lombriceras les pusieron las “eduardas”; que imagino ahí siguen comiendo, cagando y siendo felices…

En general, sería genial pensar que mucha más gente se puede sensibilizar con respecto a los desechos orgánicos que tiramos como basura inservible, saturando los botaderos, contaminando fuentes de agua y desaprovechando un recurso reutilizable en tiempos en los que la agricultura urbana puede aportar una solución al congestionamiento de las ciudades y al poco acceso y altos costos de comida saludable… Muy contento de poder ir asistiendo y aprendiendo y conociendo más del fascinante mundo del manejo de los desechos orgánicos. 🙂