Un día de mierda… de vaca

2015-05-05 09.12.26Estando en Cali, y gracias a los buenos oficios de una amiga en México, pude conectarme con la finca Orgánicos Pachita, que no es si no la futura base de “operaciones” de La Mierda de Vaca, el proyecto de asesorías, capacitaciones y desarrollo de prácticas en agricultura orgánica y biofertilidad del señor Jairo Restrepo. Lamentablemente Jairo no andaba por allí esos días, pero Gloria y Daniel (su esposa e hijo) fueron tan amables de atenderme, mostrarme y aguantarme todo el día haciendo preguntas; así como dejáme colaborar cosechando tomates cherry, alimentando los peces del estanque, preparando biofertilizantes.

2015-05-05 08.07.36Bajo un caluroso cielo que parecía de verano (pero se supone que estamos en época lluviosa) pude ver de primera mano el manejo de una gran diversidad de productos, en un área de apenas una hectárea, que será destinada a recibir grupos de personas que quieran aprender las artes de la agricultura orgánica, el uso de harinas de roca y la fermentación de compost y la aplicabilidad de estas herramientas en el amplio espectro de la agroecología y afines de la producción sostenible.

2015-05-05 08.17.31El Valle del Cauca es una región cañera por tradición centenaria, por lo que da gusto ver iniciativas que piensen en conservación de agua y nichos ecológicos para especies de aves, peces y otras formas de vida. El manejo del entorno en Pachita da cuenta de la importancia de crear espacios verdes, diversos y arbolados, una isla en medio de lo que parecen mares de potreros e incipientes construcciones urbanas (a medida que la ciudad va expandiéndose hacia zonas antes despobladas).

2015-05-05 09.06.12En la Pachita se producen varios tipos de tomates, berengenas, cítricos, mangos (de los tuve el honor de sembrar uno), papayas, hortalizas, plátanos; así como bocachis y fertilizantes líquidos. Todo producido sin agro-tóxicos, sin etiquetas que burocraticen la producción/venta, y con distribución directa a restaurantes y unidades residenciales de Pance, o a quienes se acerquen a la finca.

2015-05-05 08.20.00Aún que los precios de sus productos son bastante competitivos, pareciera que en nuestros mercados todavía falta mucho para valorar la producción de productos orgánicos. Daniel me comenta que para él es más rentable y apreciado la producción y venta de los fertilizantes. Al menos, le digo, esto ayudaría a fomentar más pequeñas parcelas, huertos caseros, etc; así que por todos los flancos que se pueda disminuir el uso de agro-tóxicos ya se está haciendo algo.

Me llevo gratos recuerdos, muchas ganas de hacer algunos talleres con Jairo; uno de sus libros que espero ir absorbiendo en ruta, semillas de moringa, tomate y frijol-arroz, una camiseta, un almuerzo riquísimo y una siesta en la hamaca… Muchas gracias por compartir!

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Tomate de árbol: otro maravilloso refresco

Otra solanacea que se ubica dentro de las bebidas favoritas de los colombianos. Esta singular planta, que por algo le llaman también tomate de yuca (hay algo en su forma que evoca al también delicioso tubérculo), es un fruto infaltable en las mesas de los colombianos, y sus cultivos parecieran abundar por todo lado que uno pase por las cordilleras de Colombia.

Campo con control de hierbas vacuna
Campo con control de hierbas vacuna

Algunas fuentes revelan que hay más de 6000 hectáreas produciendo este fruto por un valor de hasta $60 millones de dólares al año. A mí me parece que hay más, o de veras que tienen una muy alta productividad a pesar de algunas dificultades técnicas y sanitarias, porque es rara la semana que uno no se toma al menos unos cuantos vasos de jugo de tomate de palo.

Curiosamente, este fruto también tiene algunos parientes amazónicos, con otras texturas y colores y acidez(es), pero también sabrosos y refrescantes. Se dice que, además de su alto contenido en vitamina C, es fuente de vitaminas A, E y B5… así que ha de ser buena para todo!

Tomate de árbol (Fuente: Wikipedia)
Tomate de árbol (Fuente: Wikipedia)

Liberando los colibríes y las orquídeas en Sibundoy

A mi paso por Mocoa, capital amazónica del departamento del Putumayo (al sur de Colombia), me encontré con Marie – una francesa que andaba como yo en su propio viaje interior – y me contó que recién había estado haciendo un voluntariado con un proyecto que ya tenía un nombre muy sugestivo para mí -Colibrí Amarillo- y además que tenían muy buena onda y necesidad de manos para ayudar… Además, trabajaban esencias de orquídeas andinoamazónicas, y estaban en plena campaña para una gran restauración ecológica, social y de la conciencia en el Valle de Sibundoy.

¡Eso era todo lo que necesitaba oír! Me puse en contacto con Camilo, autor intelectual del proyecto del “Llamado del Colibrí Amarillo”, que me dio luz verde a aproximarme por Colón, a poco más de 2000 msnm. Aunque no estaba preparado en cuanto a ropa para frío y lluvia, parecía una oportunidad única y además la primera de voluntariado real (después de la decepción con WWOOF) en este viaje; asi que le hice caso a la tripa y me dejé ir. Tuve que recorrer además el famoso Trampolín de la Muerte, que a falta de haberlo hecho yo en bici, pues acá un recuento de lo que puede ser por parte de otros ciclistas.

Diseño preliminar de la mandala, de casi media hectárea
Diseño preliminar de la mandala, de casi media hectárea

Así que agarré mi maleta y me fui a ayudar a arrancar la construcción de una huerta en forma de mandala que están activando en un terreno de la Fundación BYAE, cuyo trabajo se centra en la cosmovisión y ordenamiento territorial endógeno; biodiversidad y endocultura; sustento propio y econopoiesis en la región que conecta los Andes con la Amazonía; en un corredor biológico único y de gran importancia para el equilibrio ecosistémico.

Esta zona es cuna de cientos de especies de orquídeas, de las cuales Camilo es experto, y hasta han formado grupos de aficionados y aficionadas que se reúnen a hablar de sus orquídeas e intercambiarlas. Acá sólo algunas que doña Socorro, vecina y tía de Camilo, tenía en su patio para compartir y mostrar.

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En mis tres días por allá hicimos un bosquejo de acuerdo a las ideas que ya venían hablándose para tener un huerto de vegetales para alimentar al futuro centro de operaciones de la fundación, y en un antiguo campo de tomate de árbol, nos dimos a la tarea de limpiar y empezar el trabajo de nivelado. Tres días pasaditos por sol, agua y barro; con aves curiosas volando sobre nosotros, y los perros de Camilo y Juliana merodeando y perezeando alegremente.

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Desde el segundo piso, a lo lejos el centro

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Un acercamiento al círculo principal (y se rompió la cámara luego)

Cumis, en actitud de seguimiento y observación
Cumis, en actitud de seguimiento y observación

Entre sus proyectos, que se pueden ver en su página de facebook del Colibrí Amarillo, están los de adopción de árboles con el fin de restaurar un área enorme, pero con base en el antiguo humedal que desde tiempos de los “conquistadores” fue desplazado por potreros.

Camilo y Juliana, gestores de esta obra de amor
Camilo y Juliana, gestores de esta obra de amor

Así que con mucha mística, ciencia y conocimiento endógeno, estos valientes están ayudando a traer de vuelta el espacio natural en el que alguna vez abundaban colibríes y orquídeas. Hoy día, el madereo y actividades agropecuarias insostenibles han interrumpido el importante corredor que le permite a grandes mamíferos desplazarse entre la Amazonía, los Andes y la vertiente Pacífico de Colombia.

 

Así, con un par de ampollas y la ropa muy sucia, tocó volver a Mocoa y a Cali, con el corazón lleno de inspiración y un espectacular día claro y soleado subiendo y bajando ese caminito sinuoso y provocador, que deja entrever las llanuras del Amazonas…

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A quienes pasen por Sibundoy y quieran echar una mano o más, no duden en contactarse con ellos. 🙂


Paraíso verde y tropical en Londres

Heidy y sus inmortales jugos
Heidy y sus inmortales jugos

Heidy llegó de Alemania a Costa Rica hace más de 15 años a conocer el trópico, sin saber en esos tiempos que unos años más se vendría a instalar permanentemente a crear una finca orgánica en la mera cuenca del Río Naranjo, cerca de Quepos (en el Pacífico Central de Costa Rica).

Paraíso Verde es, hoy por hoy, un ejemplo de tenacidad y trabajo de hormiga, el cual hoy produce decenas de deliciosos productos secados naturalmente al sol, especias, prodructos procesados y ricuritas producidas con mucho cariño, sin agrotóxicos ni etiquetas; sólo el amor que Heidy y Alvin le ponen a su trabajo.

Secando pimienta (Foto: Paraíso Verde)

En un espacio de 18 hectáreas, ellos trabajan la tierra con cariño para producir cacao/chocolates, cardamomo, gengibre, cúrcuma, chile picante,  cuculmeca, frutas variadas de temporada y además las procesan con sus propias manos; o las de voluntarios y voluntarias que se acercan a ellos para pasar alguna temporada en Londres.

Los panes de Heidy, otra gran especialidad suya
Los panes de Heidy, otra gran especialidad suya

De salida de Costa Rica, Heidy me recibió como a un viejo amigo y vecino, y junto a mi mamá y primos compartimos unas agradables conversas. Gracias por el pan y esa jalea de flor de jamaica, que me acompañaron y alimentaron por varios días!

Ojalá vuelva por Londres alguna otra vez!

 

 

 

Despedida de amigos.. con Heidy y Alvin


La gente que cuida bosques es buena gente

A tan sólo minutos del centro de San José (capital de Costa Rica) un barrio a orillas de un río altamente contaminado, el río Torres, ha vivido en estrecha cercanía con un bosque ripario por más de dos décadas. Se trata de la comunidad de Los Cipreses, con quienes tuve el gusto de trabajar hasta antes de salir en esta expedición. En este enlace, una breve síntesis de lo que ha sido la experiencia de ellos desde el punto de vista de la restauración.

Pero esta mini entrada no es para hablar de los árboles que han sembrado, ni del extraordinario esfuerzo de don Gerardo en mantener el sitio, sino para dar cuenta de cómo la gente unida puede llegar muy lejos, y coexistir con la naturaleza, a pesar de las adversidades y conflictos sociales. El ecosistema natural y el ecosistema social deben encontrar balance en todas circunstancias; o buscarlo constantemente.

Los pobladores de Los Cipreses llegaron a este lugar, en Barrio México, hace casi un cuarto de siglo, y llegaron a instalarse en tierras ociosas (pero privadas) a las márgenes del río. Contaba don Hermes que todavía entonces el río tenía pozas para bañarse y que el agua era limpia… no potable, pero limpia. Algunas décadas de “desarrollo urbano” después, y es muy valiente o temerario quien se atreve a meter los pies. Desde entonces, han sido una comunidad que ha permanecido unida y ganando luchas por una vida digna, hasta lograr tener hoy día calles, alcantarillados, electrificado, etc; que en gran medida se han autogestionado.

A pesar de ser una comunidad de escasos recursos económicos, su gente es trabajadora y se esfuerzan por ser inclusivos; realizan actividades regularmente y tienen una asociación de desarrollo organizada y que participa a las mujeres y que avanza a paso firme.

Dentro de las cosas que tomaron especial interés el año pasado, y gracias a la suerte que nos supo encontrar, fue el tema de reconstruir aquel bosque ripario que existió antes, que albergaba aves, mamíferos y otros bichitos. Y así como han sido unidos para todo, el día que hubo que salir a sembrar tampoco fue la excepción (ver video).

Al enterarse de mi viaje, don Julio (presidente de la asociación) no quiso dejar pasar la oportunidad para hacer una suerte de despedida y de paso celebrar los logros del 2014: una primera etapa de plantación, talleres de introducción a la agroecología, un huerto comunitario y los primeros frutos en una ensalada de domingo! Y así: con arrocito de pollo, fresquito y papas; de las buenas cucharas de doña Leticia y su equipo; se dieron a conocer los avances, los retos y festejar lo que se ha logrado.

Gracias por dejarme compartir mi sueño, y por echarle tantas ganas al patrimonio natural de todos… sin apoyos, sin mayores ayudas que unos pesos de algunas organizaciones, pero con mucha garra y tesón.

¡Mi admiración y agradecimiento siempre!

 

PD. No pongo fotos de ese día, porque no tomé fotos, pero se tomaron la molestia de dejarme mostrarles a los niños, jóvenes y adultos de la comunidad fotos del anterior viaje; preguntar cosas relacionadas al viaje (dónde va a dormir? siempre surge…) y estar allí compartiendo y brindándome su amistad).