Zuansinca.. de la per-tenencia a la tierra, la trascendencia de evolucionar y el vitalismo cósmico…

Hermosos paisajes santanderianos
Hermosos paisajes santanderianos

Llegué a Las Palmas del Socorro, después de salir de Puente Nacional a la tarde de ese día. El contacto me lo había pasado Lida en La Calera, y William estaba al tanto. Lo malo era que la conexión por celular no era muy buena, pero igual no hay más camino que avanzar. Así que cuando llegué al cruce antes, me comí un helado y esperé a que me entrara la llegada. Nada le impide a uno adornar la espera con elegancia, después de andar columpiando las lomas.

Llegado a donde William, ya al oscurecer, me contó un poco de su proyecto de finca. En realidad, un predio familiar que habían trabajado con agricultura orgánica, y que el principal producto era café orgánico y certificado para la exportación. El mismo lo comercializaban a través de un cooperativa, y bueno… el resto es historia (y no una mala historia!). Pero para William, el proyecto puede dar mucho más. Dos días puede parecer muy poco tiempo, pero bien aprovechados se puede puede conocer bien a otra persona y conectar en aspectos de autonomía y empoderamiento desde la perspectiva de la producción de alimentos, la espiritualidad y el respeto a la naturaleza.

Hablamos de la pertenencia a la tierra, más allá de la tenencia de la tierra; y del vitalismo cósmico como ética ambiental. De pronto para mí todas estas personas y puntos de vista, me hacen sentir que no estoy solo y que compartimos un llamado de atención ante la vida como se la pinta a uno “el sistema”: un camino en una sola dirección; y de pronto un suspiro de esperanza me embarga… de que las cosas puede hacerse no en una sino muchas formas en este mundo y este presente que nos toca vivir.

Chuponeando cafe organico (certificado RFA)

En el campo, me tocó trabajar con él en el café, haciendo unas podas selectivas de rebrotes en una de las parcelas y abonarla con lombricompost. Un día bonito rodeado de aves, monte y el frescor de los cafetales. Me hizo recordar a los que habían en mi infancia allá en Heredia; que hoy día en su mayoría son urbanizaciones con una sola entrada que van drenando las fuentes de agua y aglomerando y encerrando a las personas en sus ghettos burgueses. Al día siguiente nos propusimos una tarea para aprovechar tanta hojarasca y rama que había por allí: construir un bancal elevado. William no conocía la técnica, y yo nunca había armado uno. Así que ambos ganamos.

Proceso de construccion del bancal: entre mas elevado, mas tiempo dura
Proceso de construccion del bancal: entre mas elevado, mas tiempo dura

A grosso modo, la ciencia de este tipo de bancales es la liberación lenta de nutrientes (que se van desprendiendo de la descomposición de la materia orgánica) y el mantenimiento de la humedad al interior del bancal. Depende de la altura del mismo, este puede tardar años antes de que haya que hacer enmiendas o agregarle nuevas capas. En esencia, el también llamado hugelkultur (mas aqui), es una manera inteligente de utilizar los escombros de campo que de otra manera terminan desperdiciados en las orillas; así como de hacer mucho agro-fitness. Ojalá que William haya podido agregarle la última capa seca, y un día me cuente si la ha funcionado para su proyecto. 🙂